Desde Zubiri y a hora y cuarto o 5,5 km siguiendo el río Arga, un camino amable que discurre entre paisajes en los que el haya ha dejado paso al roble, pino de repoblación, tejo y serbal, nos conducirá a Larrasoaña, de innegable tradición jacobea, de la que queda un albergue y el calor de un pueblo que conoce la historia del Camino .
Durante la mayor parte de esta etapa el río Arga se convierte en un fiel compañero del peregrino. La salida de Larrasoaña se hace por el mismo puente que se entró (el puente de los bandidos) y se sigue por una carretera local que va por la margen izquierda del río, hasta Akerreta.
A partir de ahí el camino penetra en un frondoso bosque y por una deliciosa senda totalmente pegada al Arga se llega a Zuriain, donde se cruza un puente sobre el mismo cauce, para seguir, durante un trecho, por la N-135.
Recorridos unos 700 metros de asfalto, se abandona la carretera por un camino a la izquierda y tras cruzar nuevamente el río, enseguida se llega a Irotz, pueblo que también carece de todo servicio. A la salida de esta pequeña aldea se atraviesa una vez más las aguas de nuestro inseparable amigo y durante unos 2,5 km camino y carretera casi se confunden.
Zabaldika queda atrás y una pequeña área de descanso es la referencia inequívoca para tomar la senda de la derecha, que asciende rápidamente hasta media ladera. Continuando por este camino, muy bien protegido para evitar caídas, dejamos Arceta debajo y a nuestra izquierda y después de un rápido descenso se cruza una vía de circunvalación por un túnel bajo el asfalto. A la salida de dicho túnel se toma la pista de la izquierda por donde se bordea la falda de la boscosa montaña que nos impide ver Pamplona y enseguida se alcanza el puente medieval de Arre y la Basílica de la Trinidad.
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